Rosario,

 
 

A CUIDARSE DEL SOL ESTE VERANO

Ramón A. Fernández Bussy

Cada vez son menos, y así lo vemos los dermatólogos,  los fieles a la moda que implantó Coco Chanel y que llegó a su mejor explendor por los años 70, donde un buen bronceado era símbolo de status, salud y bienestar.
Es bien conocido que los rayos solares tomados con moderación producen en nosotros una serie de efectos biológicos nada despreciables: la radiación infraroja eleva moderadamente la temperatura cutánea, ejercen una positiva acción antidepresiva capaz de devolvernos el buen humor, resulta beneficiosos para el tratamiento de algunas enfermedades cutáneas como la psoriasis o el  vitiligo, y gracias a su acción se sintetiza en nuestro organismo la vitamina D y se potencian ciertas defensas del organismo, pero el peligro empieza cuando de la moderación se pasa a la falta de precaución.

El cáncer de piel es el grupo de neoplasias malignas más frecuentes en la población de piel blanca de todo el mundo, evidenciándose un aumento de su incidencia durante los últimos años. Dentro de ellas, el melanoma maligno cutáneo (MMC) constituye un problema especial, no solo por su potencialidad biológica sino también por constituirse en la neoplasia cutánea que tiene mayor aumento de su incidencia real respecto a los otros tumores cutáneos, lo que representa un problema de Salud Pública.

Curiosamente, la desinformación que existiera hace algunas décadas atrás, llevó a que el cáncer de piel, sobre todo el más severo de ellos, el melanoma,  se triplicara en los últimos quince años, donde se ha comprobado que el principal culpable es la toma indiscriminada de radiación ultravioleta artificial o natural y la escasa protección a los mismos.

Es por esto, que todos los dermatólogos, apoyado por nuestras sociedades científicas, están abocada de lleno  a PREVENIR el cáncer cutáneo, y esto se puede lograr cuidándose del sol y de los excesos de fuentes artificiales (lámparas o camas solares).

Como podemos exponernos al sol, broncearnos y no sufrir  daño?

Vamos a distinguir cuatro tipos de piel en función de la reacción que se tenga ante las radiaciones solares y el tiempo que se pretenda estar expuesto al sol.

Si tiene una piel muy clara con muchas pecas y cabellos rubios o pelirrojos, lo que llamaríamos un tipo de piel I, se deberá aplicar los primeros días un protector solar factor no menor a 30, que la protegerá unas dos horas, cuando haya adquirido color, y desea permanecer más de 4 o 5 horas al sol, debe utilizar un factor 40 ,50 ,75 o más elevado.

Para los rubios de piel clara que broncean fácilmente, se aconseja igual que el tipo I de piel.

En tanto que para los de piel morena, que broncean poco, pueden iniciar el bronceado y la exposición solar con factor 15 los primeros días, pero luego deberán usar el mismo durante todo el verano, atención, el haberse bronceado no quiere decir que usted ya esta protegida, debe usar “todo el tiempo su factor de protección”

Si uno no esta seguro de cual es el factor de protección solar que debe usar, es mejor usar uno superior, recordemos que es mucho más sano broncearse poco a poco, ya que así la piel tendrá tiempo para producir pigmentos protectores, que son los que dan lugar al anhelado bronceado, además de aumentar el grosor de la piel.

En conclusión, les doy algunos consejos que les permitirán broncearse sin dañarse.

1.- Es preferible aplicar el protector solar antes de salir de la casa, o por lo menos media hora antes para garantizar la acción protectora.

2.- Los primeros días de sol, la piel no esta preparada para exposiciones prolongas, utilice un protector elevado y luego lo podrá disminuir.

3.- Los productos solares protegen durante un tiempo, la transpiración y el roce de la toalla le hacen perder la efectividad.

4.- El volver aplicar un producto con un  factor determinado sobre otro, no aumenta su capacidad de protección.

5.- Evite por lo menos, la exposición de 11 a 16   hs, el sol ataca con una fuerza hasta 150 veces mayor al medio día que   por la mañana o  la tarde.

6.- Aunque el día este nublado aplique fotoprotector, los rayos pasan en un 75% y si hay viento debe tener más cuidados porque no se siente la fuerza del sol.

7.- No lleve bebes a la playa o al rayo del sol, de hacerlo expóngalo lo menos posible y con los protectores específicos para ellos, ropa clara mangas largas y gorro.

8.- Utilice para los niños protectores con resistencia al agua, pero ello no quiere decir que lo aplica una vez y listo, la aplicación se repite cada 2 o 3 horas porque si el niño permanece en el agua, estará protegido durante 40 minutos dentro de ella. Recuerde que solo pueden aplicarlo a los bebes de más de 6 meses.

9.- Tenga en cuenta que algunos medicamentos, tomados durante la exposición solar pueden producir reacciones alérgicas o irritación, como ser algunos antibióticos, anticonceptivos, diuréticos, tranquilizantes o antidepresivos. Además, si padece de enfermedades que pueden agravarse con el sol como el lupus o si tiene en su cuerpo más de 40 lunares o antecedentes familiares de melanoma,  consulte a su médico dermatólogo que protector solar debe usar.

Y recuerde que algunas personas se broncean antes que otras porque sus células responsables de la pigmentación son más activas y numerosas, no porque toman sol más tiempo, por ello, no hagan “mezclas mágicas” y evite futuros daños.


Protegerse es cuidarse, recuerde que la piel tiene memoria  y los daños que le provoca el sol, no los verá ahora o al corto plazo, ellos recién aparecerán dentro de 15, 20 o 30 años, cuide a sus hijos y edúquelos con su ejemplo, de esta manera  ellos no padecerán de cáncer cutáneo en su futuro.

Aprendan a respetar al sol, él a ustedes no los respetará.
 
 

Última Actualización: Marzo 2009


Cátedra de Dermatología Facultad de Ciencias Médicas - U.N.R.